El Parlamento Europeo conmemoró el 110º aniversario del Genocidio Armenio y estableció paralelismos con la limpieza étnica de Artsaj

El Parlamento Europeo celebró el 3 de abril una sesión plenaria para conmemorar el 110.º aniversario del Genocidio Armenio. Numerosos eurodiputados establecieron claros paralelismos entre esta tragedia histórica y el reciente desplazamiento forzado de personas de etnia armenia de Artsaj (Nagorno Karabaj), según informó el European Armenian Federation for Justice and Democracy (EAFJD).
Los eurodiputados exigieron vehementemente el reconocimiento por parte de Turquía y Azerbaiyán como un paso crucial hacia la reconciliación y criticaron enérgicamente la continua colaboración de la Unión Europea con Azerbaiyán a pesar de sus acciones.
Miriam Lexmann (PPE) enfatizó el vínculo fundamental entre el reconocimiento y la reconciliación, afirmando: “El único camino para lograr la normalización de las relaciones es reconocer y trabajar por el reconocimiento. El reconocimiento y la reconciliación requieren valentía para confrontar el pasado y construir un futuro basado en la verdad histórica. Esto es aún más importante hoy en día, con cientos de miles de desplazados de Nagorno-Karabaj debido a las atrocidades cometidas por Azerbaiyán”.
Haciéndose eco de este sentimiento, Yannis Maniatis (S&D) trazó una línea directa con los acontecimientos recientes: “Esto nos recuerda los recientes acontecimientos en Nagorno Karabaj, donde cientos de miles se vieron obligados a abandonar sus hogares, sufriendo la destrucción sistemática de sus monumentos culturales. Este es un doloroso recordatorio de que sin memoria y reconocimiento, el pasado se repetirá”.
Maniatis detalló la persecución de griegos, armenios y asirios en el Imperio Otomano con la despoblación forzosa de Nagorno Karabaj, una comparación que cobró mayor fuerza cuando mencionó cómo su propia familia fue sometida a estas persecuciones por parte del Imperio Otomano y se convirtió en refugiada. Además, instó a la UE a aumentar su apoyo al reconocimiento y a presionar a Turquía para que reconozca sus crímenes del pasado.
Varios eurodiputados destacaron el contexto histórico y las amenazas actuales. Nicolas Bay (ECR) afirmó: «Hace 110 años, el pueblo armenio sufrió un atroz genocidio por parte de Turquía, y este país no ha reconocido dicho acto. Durante 110 años han intentado anexionarse territorios armenios y erradicar al pueblo armenio». Además, pidió cautela respecto a las recientes negociaciones de paz entre Armenia y Azerbaiyán, afirmando: «En cuanto al tratado de paz entre Armenia y Azerbaiyán, no seamos ingenuos; las exigencias de Azerbaiyán han demostrado la mala fe de Bakú. Debemos apoyar firmemente al pueblo armenio y garantizar que cualquier acuerdo con Turquía y Azerbaiyán esté sujeto al reconocimiento previo de la soberanía territorial de Armenia y al pleno respeto del pueblo armenio».
El papel y las responsabilidades de la Unión Europea ante estos paralelismos históricos y las crisis en curso fueron objeto de un intenso análisis durante la sesión plenaria. Los eurodiputados expresaron su profunda preocupación por el enfoque actual de la UE, y Marketa Gregorova (Verdes) cuestionó abiertamente el compromiso de la Unión con sus valores. Argumentó que la conmemoración de las atrocidades del pasado debe traducirse en acciones contra las injusticias del presente, afirmando que la UE "no puede seguir haciendo la vista gorda cuando nos conviene". Gregorova destacó el reciente desplazamiento forzado de personas de etnia armenia de Nagorno-Karabaj, a la vez que señaló la continua importación de gas de Azerbaiyán por parte de los Estados miembros europeos y el mantenimiento del memorando de entendimiento con Bakú. Su llamamiento fue claro:
"Apoyemos a Armenia, la última democracia que queda en la región".
La gravedad de la situación en Nagorno-Karabaj fue subrayada por Pernando Barrena Arza (La Izquierda), quien calificó explícitamente los acontecimientos de "limpieza étnica". Instó a la UE a confrontar las acciones de Azerbaiyán y a no olvidar la difícil situación de los refugiados y presos políticos armenios que se enfrentan a juicios y sentencias falsas. Barrena Arza insistió en una mayor participación de la UE para garantizar un cambio de actitud en Azerbaiyán y prevenir nuevos actos de violencia, tanto de Azerbaiyán como de Turquía.
Al concluir este análisis crítico del presente y del pasado, Marie Toussaint (Verdes) enfatizó con fuerza el dolor persistente del Genocidio Armenio, describiéndolo como una herida abierta en la memoria del pueblo armenio y de los europeos. Subrayó el imperativo moral de mantener viva esta memoria y luchar activamente contra la negación. Toussaint relacionó directamente la injusticia histórica con el sufrimiento actual de los armenios, señalando a los presos políticos en Azerbaiyán, a los cien mil desplazados de Nagorno Karabaj a quienes se les niega el derecho al retorno y al impacto continuo de las políticas energéticas. Su conmovedora observación de que «la historia se repite de otras maneras, pero con la misma impunidad» sirvió como una dura crítica a la actual inacción, considerando las lecciones del pasado.
La sesión plenaria subrayó la enérgica condena del Parlamento Europeo a la limpieza étnica en Nagorno Karabaj, sobre la cual se han adoptado múltiples resoluciones, y reiteró la importancia crucial de reconocer el Genocidio Armenio como base para una paz duradera y la reconciliación en la región. Los eurodiputados pidieron una política exterior de la UE más coherente y basada en principios, que priorice los derechos humanos y el derecho internacional sobre los intereses económicos.